Hace muchos años que renuncie al
uso de productos cosméticos convencionales porque tanto como para mi
alimentación, en el cuidado de mi piel y cabello, las listas interminables de
químicos y sustancias cuyo nombre no puedo pronunciar me hacen tener miedo de
los posibles efectos secundarios. Con la llegada de Amani, mi deseo de eliminar
todo químico de nuestra casa y de nuestro uso corriente ha crecido. Las cremas
contra coceduras que me regalaron en el hospital las regale y lo único que ha
tocado la piel de mi hija ha sido mi mezcla maravilla - manteca de cacao, coco
y jojoba. Con la misma mezcla me hice masajes despues del parto y la uso para
hidratar mi pelo, antes de lavarlo.
Conoci tambien el maravilloso aceite de argán, el oro de los
aceites lo llaman - regalado por mi mama, en una botella de vidrio traída
desde Rumanía. He descubierto el aceite de almendras y la manteca de karité y frente a sus poderes mágicos
hago una reverencia, en signo de respeto.